Cafetín de Buenos Aires

Andres Calamaro · El salmón II [2000]

De chiquilín te miraba de afuera

como a esas cosas que nunca se alcanzan

La ñata contra el vidrio

en un azul de frío,

que solo fue después viviendo

igual al mío

Como una escuela de todas las cosas,

ya de muchacho me diste entre asombros

el cigarrillo,

la fe en mis sueños

y una esperanza de amor...

¿Cómo olvidarte en esta queja,

cafetín de Buenos Aires,

si sos lo único en la vida

que se pareció a mi vieja?

En tu mezcla milagrosa

de sabihondos y suicidas,

yo aprendí filosofía, dados, timba

y la poesía cruel

de no pensar más en mí...

Me diste en oro un puñado de amigos,

que son los mismos que alientan mis horas:

José, el de la quimera;

Marcial, sin previa espera;

y el flaco Abel, que se nos fue,

pero aún me guía...

Sobre tus mesas que nunca preguntan

lloré una tarde el primer desengaño;

nací a las penas,

bebí mis años

y me entregué sin luchar...