Durazno sangrando

Andres Calamaro · El salmón [2000]

Temprano el durazno del árbol cayó.

Su piel era rosa dorada del sol.

Y al verse en la suerte de todo frutal

A orillas de un río su fe lo hizo llegar.

Dicen que en este valle

los duraznos son de los duendes.



Pasó cierto tiempo en un mismo lugar.

Hasta que un buen día se puso a escuchar

una melodía muy triste del sur

que así le lloraba desde su interior:



"Quién canta es tu carozo

pues tu cuerpo al fin tiene un alma.

Y si tu ser estrella

será un corazón el que sangre.

Y la canción que escuchas

tu cuerpo abrirá con el alba"



La brisa de enero a la orilla llegó.

La noche del tiempo sus horas cumplió.

Y al llegar el alba el carozo cantó

partiendo al durazno que al río cayó.

Y el durazno partido

ya sangrando está bajo el agua