Nada Que Perder

Mana · Revolucion De Amor [2002]

Ya me harté de estar aburrido,

no tengo más tiempo que perder,

me voy a largar en busca de un sueño,

de nuevo a empezar, un nuevo día vendrá.



Yo no sé que hay en el camino,

pero lo tengo que cruzar,

si tropiezo y me caigo en el intento,

me paro otra vez, no hay nada que perder.



No hay nada que perder,

tienen que entender,

que uno tiene que luchar.



No hay nada que temer,

en mi tengo que creer,

y nadie me va a parar.



La vida no son rosas,

y a veces te puedes espinar.

Cuando sienta que tengo,

el mundo en mi contra,

lucharé hasta el final,

Nadie me va a parar.



No hay nada que perder,

tienen que entender,

que uno tiene que luchar.



No hay nada que temer,

en mi tengo que creer,

y nadie me va a parar.



Yo tengo que vivir,

el tiempo es corto,

tengo valor y no temor, porque,

yo creo en algo,

yo tengo que soñar,

así nadie me va a parar,

así puedo volar.



No dudaré,

yo sé quien yo soy,

y hacia donde yo voy.

Oh, no dudaré,

si yo sigo a mi corazón,

todo es posible.



No hay nada que perder,

tienen que entender,

que uno tiene que luchar.



No hay nada que temer,

en mi tengo que creer,

y nadie me va a parar.



No hay nada que perder,

no hay nada que temer,

no hay nada que perder,

nada, nada que temer.



Con valor,

lucharé por siempre.



Sin temer,

haré lo imposible.



Lucharé por siempre,

harélo imposible.

Nada Que Perder

Mana's "Nada Que Perder" stands as a defining track from their 2002 album *Revolucion De Amor*, capturing the raw emotional intensity characteristic of their mid-2000s output. The song exemplifies the band's signature blend of alternative rock and electronic textures, delivering a driving rhythm that underscores themes of resilience and emotional vulnerability. Released during a period when Mana was solidifying their reputation for high-energy live performances and complex studio production, the recording reflects their ability to merge organic instrumentation with synthesized soundscapes. As part of their broader discography, the track remains a staple for fans of the genre, illustrating the group's commitment to crafting anthemic songs that resonate with audiences seeking both sonic innovation and lyrical depth.