Ojala

Silvio Rodriguez · En Vivo en Argentina [2001]

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan

para que no las puedas convertir en cristal.

Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.

Ojalá que la luna pueda salir sin ti.

Ojalá que la tierra no te bese los pasos.



Ojalá se te acabe la mirada constante,

la palabra precisa, la sonrisa perfecta.

Ojalá pase algo que te borre de pronto:

una luz cegadora, un disparo de nieve.

Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,

para no verte tanto, para no verte siempre

en todos los segundos, en todas las visiones:

ojalá que no pueda tocarte ni en canciones



Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda.

Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.

Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,

a tu viejo gobierno de difuntos y flores.



Ojalá se te acabe la mirada constante,

la palabra precisa, la sonrisa perfecta.

Ojalá pase algo que te borre de pronto:

una luz cegadora, un disparo de nieve.

Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,

para no verte tanto, para no verte siempre

en todos los segundos, en todas las visiones:

ojalá que no pueda tocarte ni en canciones



Ojalá pase algo que te borre de pronto:

una luz cegadora, un disparo de nieve.

Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,

para no verte tanto, para no verte siempre

en todos los segundos, en todas las visiones:

ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojala - Silvio Rodriguez

Silvio Rodriguez's 'Ojala' appears on his 2001 live recording 'En Vivo en Argentina,' capturing the raw energy of his performance in Buenos Aires. As a foundational figure in Latin American folk and Nueva Canción, Rodriguez blended social commentary with poetic lyricism, often addressing themes of justice, freedom, and the struggles of the working class. This track exemplifies his ability to transform political urgency into accessible, melodic storytelling that resonated deeply with audiences across the region. The recording preserves the immediacy of his stage presence, showcasing a vocal style that combined folk authenticity with a distinct rhythmic drive. Released decades after his initial prominence, the song remains a testament to his enduring influence on the genre and his commitment to using music as a vehicle for social reflection.