El extranjero
Enrique Bunbury · Canciones 96-06 [2006]
Una barca en el puerto me espera
no se donde me ha de llevar
no ando buscando grandeza
solo esta tristeza deseo curar
Me marcho y no pienso en la vuelta
tampoco me apena lo que dejo atrás
solo se que lo que me queda
en un solo bolsillo lo puedo llevar
Me siento en casa en América
en antigua quisiera morir
parecido me ocurre con Africa
Asila, Esauira y el Riff
Pero alla donde voy me llaman el extranjero
donde quiera que estoy, el extranjero me siento
También extraño en mi tierra
aunque la quiera de verdad
pero mi corazón me aconseja
los nacionalismos que miedo me dan
Ni patria ni bandera
ni raza ni condición
ni limites ni fronteras
extranjero soy
porque allá a donde voy
me llaman el extranejro
donde quiera que estoy
el extranjero me siento
porque alla a donde voy
me llaman el extranjero
donde quiera que estoy
el extranjero me siento
no se donde me ha de llevar
no ando buscando grandeza
solo esta tristeza deseo curar
Me marcho y no pienso en la vuelta
tampoco me apena lo que dejo atrás
solo se que lo que me queda
en un solo bolsillo lo puedo llevar
Me siento en casa en América
en antigua quisiera morir
parecido me ocurre con Africa
Asila, Esauira y el Riff
Pero alla donde voy me llaman el extranjero
donde quiera que estoy, el extranjero me siento
También extraño en mi tierra
aunque la quiera de verdad
pero mi corazón me aconseja
los nacionalismos que miedo me dan
Ni patria ni bandera
ni raza ni condición
ni limites ni fronteras
extranjero soy
porque allá a donde voy
me llaman el extranejro
donde quiera que estoy
el extranjero me siento
porque alla a donde voy
me llaman el extranjero
donde quiera que estoy
el extranjero me siento
El extranjero
Enrique Bunbury's "El extranjero" stands as a poignant centerpiece on his 2006 compilation, *Canciones 96-06*. The track exemplifies the Spanish singer-songwriter's signature style, blending melancholic acoustic guitar with introspective lyrics that explore themes of displacement and emotional alienation. Released during a period where Bunbury was refining his mature sound, the recording captures a raw vulnerability that resonates deeply within the indie-folk and alternative rock genres. The song's enduring appeal lies in its ability to articulate universal feelings of being an outsider, a sentiment that has cemented its place in Bunbury's discography alongside other notable works from this era.
