One, two, three

Enrique Bunbury · Flamingos [2002]

Los fracasos me enseñaron lo que no pude ver

desde la atalaya del oro

presté a los engaños mis oídos tal vez

y no me conformo con otros



los hemos enfrentado y quitamos la razón

a cada voz y movimiento

pensando lo contrario lo que es mucho peor

lo mismo en distintos momentos



doctor, ¿qué no funciona aquí en mí cabeza?

¿por qué he perdido el control?

¡qué fácil hacer daño

y que te lo hagan a ti!

y a las personas no hay quien las entienda

será que a lo mejor

les resulto tan extraño ¡sí!

como ellos lo son para mí



One, two, three

un, dos, tres

y paso de largo

y no paro por ti

¡sí!



One, two, three

un, dos, tres

y paso de largo

y no paro por ti



el sol sale siempre

a unas horas muy raras

y no tengo a mano las gafas

si algún día me ves antes de la madrugada

verás lo moreno que estoy



la voracidad primero

después la ostentación

como hubieras tú querido

camina tú delante

y te llamo impostor

si aguantas bien el equilibrio

que a las personas no hay quien las entienda

será que a lo mejor les resulto tan extraño

¡sí! como ellos lo son para mí



One, two, three

un, dos, tres

y paso de largo

y no paro por ti

¡sí!



One, two, three

un, dos, tres

y paso de largo

y no paro por ti

One, two, three

Enrique Bunbury's "One, two, three" stands as a defining track from his 2002 album Flamingos, capturing the raw energy of his solo evolution. Following his departure from Héroes del Silencio, Bunbury cultivated a distinct rock identity that blends Spanish lyricism with international sonic textures. This recording exemplifies his ability to merge melodic accessibility with gritty, driving instrumentation, marking a pivotal moment in his discography. The song reflects the artistic confidence Bunbury displayed during this era, moving away from the atmospheric melancholy of his earlier work toward a more direct, rhythmic approach. As part of a celebrated body of work, the track remains a testament to his enduring influence on Spanish rock music and his capacity to craft memorable, high-energy compositions that resonate with audiences across generations.