Juegos de azar

Joaquin Sabina · El Hombre del Traje Gris [1988]

Recordarás la primera vez

que con tu trajín nos juntó la vida,

llamaste al timbre para vender

libros sobre razas desconocidas,

¿qué nos sucedio?

Que acabamos desnudos jugando abrazados sobre el parquet

al juego del amor.

Luego te marchaste sin dejar ni un papel

con tu nombre y tu dirección,

alguien te esperaba donde siempre a las tres

y eran ya más de las dos.

Volví a encontrarte meses después,

la casualidad me cruzó contigo

en el vestíbulo de un hotel

-"¿qué demonios andas haciendo en Vigo?"-

cuando me desperté

me besabas los párpados: -"¿cómo te llamas?"- te pregunté

después amaneció.

Y así fue como el tabique de aquel hotel

que nos separaba cayó;

tu tenías el cuarto cientocuarentaitres,

yo el cientocuarentaidos.

Siglos pasaron sin que el azar,

duende juguetón, sus hilos moviera;

casi me había olvidado ya

de tus pies subiendo por mi escalera,

pero antesdeayer

en un cine de barrio una voz me llamó, desde el ambigú,

y supe que eras tú.

Y la rara historia otra vez se repitió

unos cuantos años después,

en taquilla te habían dado la fila dos

y a mí me dieron la tres.

Juegos de azar

Joaquín Sabina's "Juegos de azar" stands as a quintessential example of his late 1980s work, appearing on the album *El Hombre del Traje Gris*. The track exemplifies the romantic melancholy and poetic lyricism that defined Sabina's career, blending acoustic guitar with a vocal style that balances intimacy with theatrical flair. Released during a period where Sabina was refining his signature blend of folk and pop, the song reflects themes of chance, love, and the unpredictability of life, characteristic of his broader discography from the early 1990s. As a staple of his live performances and radio appearances, the recording captures the essence of Spanish-language singer-songwriting, influencing countless artists who followed in his wake.