Peces De Ciudad

Joaquin Sabina · Diario de un peatón [2003]

Se peinaba a lo garçon

la viajera que quiso enseñarme a besar

en la gare d'Austerlitz.



Primavera de un amor

amarillo y frugal como el sol

del veranillo de san Martín.



Hay quien dice que fui yo

el primero en olvidar

cuando en un si bemol de Jacques Brel

conocí a mademoiselle Amsterdam.



En la fatua Nueva York

da más sombra que los limoneros

la estatua de la libertad,



pero en desolation row

las sirenas de los petroleros

no dejan reír ni volar



y, en el coro de Babel,

desafina un español.

No hay más ley que la ley del tesoro

en las minas del rey Salomón.



Y desafiando el oleaje

sin timón ni timonel,

por mis sueños va, ligero de equipaje,

sobre un cascarón de nuez,

mi corazón de viaje,

luciendo los tatuajes

de un pasado bucanero,

de un velero al abordaje,

de un no te quiero querer.



Y cómo huir

cuando no quedan

islas para naufragar

al país

donde los sabios se retiran

del agravio de buscar

labios que sacan de quicio,

mentiras que ganan juicios

tan sumarios que envilecen

el cristal de los acuarios

de los peces de ciudad



que mordieron el anzuelo,

que bucean a ras del suelo,

que no merecen nadar.



El Dorado era un champú,

la virtud unos brazos en cruz,

el pecado una página web.



En Comala comprendí

que al lugar donde has sido feliz

no debieras tratar de volver.



Cuando en vuelo regular

pisé el cielo de Madrid

me esperaba una recién casada

que no se acordaba de mí.



Y desafiando el oleaje

sin timón ni timonel,

por mis venas va, ligero de equipaje,

sobre un cascarón de nuez,

mi corazón de viaje,

luciendo los tatuajes

de un pasado bucanero,

de un velero al abordaje,

de un liguero de mujer.



Y cómo huir

cuando no quedan

islas para naufragar

al país

donde los sabios se retiran

del agravio de buscar

labios que sacan de quicio,

mentiras que ganan juicios

tan sumarios que envilecen

el cristal de los acuarios

de los peces de ciudad



que perdieron las agallas

en un banco de morralla,

en una playa sin mar.

Peces De Ciudad

Joaquín Sabina's "Peces De Ciudad" stands as a poignant centerpiece on his 2003 album *Diario de un peatón*. The track exemplifies his signature blend of poetic lyricism and acoustic guitar, characteristic of his work spanning from the late 80s through the early 2000s. Recorded in the Spanish language, the song reflects Sabina's enduring ability to weave personal narrative with broader social observation, a hallmark of his discography that includes seminal releases like *Física y Química* and *Esta Boca Es Mia*. The recording captures the intimate, confessional tone that defines his later career, offering listeners a glimpse into the human condition through his unique musical voice.