Una canción para la Magdalena

Joaquin Sabina · Nos sobran los motivos [2000]

Si, a media noche, por la carretera

que te conté,

detrás de una gasolinera

donde llené,

te hacen un guiño unas bombillas

azules, rojas y amarillas,

pórtate bien

y frena.

Y, si la Magdalena

pide un trago,

tú la invitas a cien

que yo los pago.

Acércate a su puerta y llama

si te mueres de sed,

si ya no juegas a las damas

ni con tu mujer.

Sólo te pido que me escribas,

contándome si sigue viva

la virgen del pecado,

la novia de la flor de la saliva,

el sexo con amor de los casados.

Dueña de un corazón,

tan cinco estrellas,

que, hasta el hijo de un Dios,

una vez que la vio,

se fue con ella.

Y nunca le cobró

la Magdalena.

Si estás más solo que la luna,

déjate convencer,

brindando a mi salud, con una

que yo me sé.

Y, cuando suban las bebidas,

el doble de lo que te pida

dale por sus favores,

que, en casa de María de Magdala,

las malas compañías son las mejores.

Si llevas grasa en la guantera

u un alma que perder,

aparca, junto a sus caderas

de leche y miel.

Entre dos curvas redentoras

la más prohibida de las frutas

te espera hasta la aurora,

la más señora de todas las putas,

la más puta de todas las señoras.

Con ese corazón,

tan cinco estrellas,

que, hasta el hijo de un Dios,

una vez que la vio,

se fue con ella,

Y nunca le cobró

la Magdalena.

Una canción para la Magdalena

Joaquín Sabina's 'Una canción para la Magdalena' stands as a poignant centerpiece on his 2000 album 'Nos sobran los motivos.' Rooted in the Spanish folk and pop traditions that define his career, the track reflects Sabina's signature ability to weave personal narrative with universal themes of longing and memory. Released during a period where his discography increasingly explored the complexities of aging and urban life, the song complements other notable works from the era, such as 'Contigo' and 'La Del Pirata Cojo,' which collectively showcase his lyrical depth. The recording captures the intimate acoustic textures characteristic of Sabina's solo output, distinguishing it from his earlier, more rock-inflected recordings. It remains a significant song in his catalog, illustrating his continued relevance and artistic evolution in the late 20th and early 21st centuries.