Eva En Las Frutas
Fernando Delgadillo · Campo de Sueños [2001]
Llega la primavera,
Todo apunta a las tardes
Que marzo sabe mentir.
Y las horas no son largas,
Y tampoco me liberan,
Con sus sueños de manzana
que se deja conseguir.
Hay aromas de convivió
Y sorpresa en las frutas,
En el animo del viento
Por el que ha visto partir
Las rojas hojas de invierno
Que trajeron uvas agridulces del pasado
Y las del porvenir.
Hay camino a todos lados,
Se abandonan las dudas
Y lo sigues hasta donde
quieres llegar con él
cosechando con paciencia
en la captura y la aventura,
los sabores de la vida,
con su dulce y con su hiel.
Se escasearon las peras
Y aparecen las sandias.
Hoy te viene recordando
Alguna voz, fuente de ayer.
Tengo un sueño de naranjas
Y, en las horas tardías,
Sufro ausencia de duraznos
Que yo no se han vuelto a ver.
Y aquí es donde ha entrado el mango
Con su dulce de amarillos,
Con sus hebras de la vida
No abandones mi sabor.
Y el quizás de otro febrero,
Me entretiene mi sin destino,
Endulzando el jugo de uva
Y el refresco de limón.
En la mesa hay un platón
Que abunda en frutas positivas,
Que el cuchillo del olvido
Abre en los cuadros del mantel.
Luego me ha vuelto su cómplice
La atónita sonrisa,
Con que me convida el mango,
Y yo, me dejo convencer,
De que ya todo está en orden,
Que se van juntando días,
Que mi mundo mandarina
Se ha empezado a componer.
Otro mango, y otro día,
De esa tarde que te marches,
Que las sombras fugitivas
Se escabullen a la par.
De los cítricos sabores
De Manila y de las manchas
Que me dejaron tu ausencia
Y este regazo invernal.
En el comienzo de tantas mañanas,
Por las mañanas que ya no serán
Temporada de mangos,
Viene la primavera.
Todo apunta a las tardes
Que marzo sabe esconder.
Y una cascara en mi plato
Que ahora ya no guarda nuevas,
Viene sugiriendo un cuadro
Que al saberle sin pared,
Le hallo conclusiones propias,
Le imagino... mariposa,
Amarilla mariposa
Que huye a las tardes de ayer.
Eva En Las Frutas
Fernando Delgadillo's "Eva En Las Frutas" stands as a poignant song on his 2001 album *Campo de Sueños*. The track exemplifies the artist's signature blend of acoustic guitar and melancholic vocals, characteristic of his work within the Spanish indie and folk-rock genres. Recorded during a period where Delgadillo refined his songwriting to explore themes of memory and loss, the recording captures a raw, intimate atmosphere that resonates with listeners seeking authentic emotional expression. While the song does not appear on his earlier acclaimed *Febrero 13* compilations, it contributes to his broader discography of late 90s and early 2000s releases, showcasing his evolution as a songwriter who prioritizes lyrical depth over commercial polish. The piece remains a staple for fans of his catalog, often cited alongside tracks from *Primer estrella de la tarde* and *Variaciones de la canción informal* as a defining moment in his career.

