Las Bodas De Erefil
Fernando Delgadillo · Variaciones de la cancion informal [2004]
se fue en su boda a casar;
con la hija de un zapatero
que le supo enamorar.
Iba el príncipe Erefil
Tan garrido y bien plantado,
que la plebe vitoreaba
en calles, balcones, tejados.
¡ Hurra Erefil, buen señor!
sean el pueblo y reino aunados.
Bella era la hija del remendón
que desposaba,
vestida con sedas y oros
su sonrisa se acentuaba.
Siempre había soñado
con un príncipe azul de consorte,
pero no había imaginado
como iba a pagar la dote.
Así que su padre calzó
con botas nuevas,
a la corte y al revuelo
de las porras y las chanzas,
de señores y de ciervos
se cumplió al llenar la plaza.
Todo el mundo está invitado,
vayan a atrancar sus casas.
y ándate andarín,
que habrá festín por cuatro días.
Con suerte y nos arreglamos
princesitas de por vida.
Y vamos a las bodas
de Erefil con la plebeya;
hay comida y vino gratis,
vamos a vaciar botellas.
Tahúres y titiriteros,
tragafuegos y buscones,
campesinos, mercaderes,
oficiantes y ladrones.
Saltimbanquis, adivinos,
caminantes, tíos y peones,
se dieron cita en la plaza
como bravos bebedores.
Y sin pauta ni batuta
convidaban al desorden,
patintines y cornetas,
pitos, cuernos y tambores.
Cuatro días con cuatro noches
se festejaron las bodas,
corrió el vino y los platillos
entre riñas y lisonjas.
Los reyes tuvieron dicha
cuando se hallaron contentos,
también tuvieron días malos
y pelearon y aún tuvieron...
Veintidós hijos y un sapo
que después salió en un cuento,
pero aquella fue otra historia
y todavía no he dicho el resto.
Que a partir de ese momento,
las mozas se imaginaron
que casarse con un príncipe
era astuto y bien pensado.
Y aunque hubo el caso de alguna,
las demás no lo contaron.
Y ándate andarín,
si hubo festín por cuatro días,
y abundaron a la mano
la comida y la bebida.
Y fue en el día de bodas
de Erefil y moraleja:
sólo hubo un príncipe azul,
y hace mucho fue su fiesta.
Las Bodas De Erefil
Fernando Delgadillo's 'Las Bodas De Erefil' stands as a poignant centerpiece on his 2004 album Variaciones de la cancion informal. Released during a period where Delgadillo refined his signature blend of acoustic guitar and introspective lyricism, the track exemplifies his ability to weave personal narrative with broader social commentary. The song's structure, characterized by Delgadillo's distinctive vocal delivery and melodic simplicity, invites listeners into a reflective mood that has become a staple of his discography. As part of his broader body of work spanning the late 1990s and 2000s, the recording showcases his commitment to storytelling through music, capturing the quiet intensity often found in his compositions. This piece remains a notable example of his contribution to the Spanish-language acoustic folk genre.

